Primera verdad incómoda sobre el divorcio

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“Imagino que es tentador, si la única herramienta que tienes es un martillo, tratar todo como si fuera un clavo” Abraham Maslow.

Me encanta esta frase y es que creo que ante una ruptura de pareja con hijos, es muy conveniente conocer todas las opciones para poder elegir la más idónea a cada caso.

No existen dos divorcios iguales, lo cual puede que resulte una obviedad, pero creo que el tener sólo presentes la vía del mutuo acuerdo o la vía contenciosa como “únicas herramientas” para afrontar una ruptura de pareja con hijos, deja de lado otras opciones muy valiosas.

Es mi forma de verlo, por eso voy a compartir mi punto de vista respecto a algunas “VERDADES INCÓMODAS” en procesos de divorcio con hijos.

Hoy compartiré la primera de ellas.

Antes, os contaré las dos frases que más frecuentemente he escuchado cuando de divorcio con hijos se trata:

“Busco abogada para divorciarme rápido y de forma amistosa, por el bien de mis hijos” “Más vale un mal acuerdo que un buen pleito”

Seguro que a ti también te resulten familiares, lo que quizás no te esperes es que te diga que “MUCHO OJO” porque estas afirmaciones están cargadas de buenas intenciones, pero no siempre son realistas.

Seguro que en estos momentos os resulte chocante… Tú, Maribel, que defiendes la mediación y el acuerdo deberías de estar de acuerdo con esto, ¿no?

Pues no.

Y es que creo que buscar un acuerdo rápido y evitar el conflicto a toda costa es ir abonando el terreno para que, paradójicamente, el enfrentamiento posterior sea eterno.

Es como avanzar sin pretender hacer mucho ruido, con los ojos tapados y los dedos cruzados esperando ingenuamente que la tormenta pase pronto.

Quien ha vivido un divorcio o ha estado cerca de alguien que ha pasado por él, sabe que sientes que “tu vida se pone patas arriba” mucho más si tienes hijos. Así que no considero que sea realista esperar que sea algo rápido, fácil y a la vez, eficaz a medio/largo plazo.

Por ello he decidió escribir sobre las 4 verdades incómodas sobre los divorcios de mutuos acuerdo con hijos.

PRIMERA VERDAD INCÓMODA:

La sentencia no termina con vuestro conflicto. Sólo lo “amordaza”.

Ya tenemos el ansiado documento que pone negro sobre blanco a esta nueva etapa.

A partir de ahora, ante cualquier desencuentro entre vosotros lo más probable es que uno de los dos diga cargado de autoridad es así “porque lo dice la sentencia”. Fin de la discusión.

Si el único argumento a partir de ahora para organizar vuestra vida va a ser un documento, lo más probable es que se vaya acumulando tensión, sentimientos de impotencia al ver que ante cualquier desacuerdo la sentencia se utiliza como arma arrojadiza.

Así que, desde mi punto de vista, tras numerosos divorcios rápidos con hijos también hay mucha precipitación y en no pocos casos, otro proceso judicial posterior largo y ahora sí, contencioso.

No me creas a mí, sólo presta atención a las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial donde se evidencia que los divorcios de mutuo acuerdo son superiores a La sentencia no termina con vuestro conflicto. Sólo lo “amordaza”
los contenciosos, pero, sin embargo, en el caso de los procesos de modificación de medidas son mayoritariamente contenciosas.

Datos CGPJ

Es decir, que nos divorciamos mayoritariamente de mutuo acuerdo, pero si más adelante necesitamos cambiar algo de lo acordado lo hacemos generalmente de forma contenciosa. ¿Curioso no?

¿Qué ocurre después de la sentencia?

Si bien cada asunto tiene su propia historia, hay un factor que condiciona lo que ocurre cuando tras un tiempo se necesita modificar una sentencia que ya no resulta útil, al menos para una de las partes, y es CÓMO se gestionó el acuerdo.

En no pocos casos, se llega al acuerdo in extremis ( incluso a veces en la misma puerta del juzgado) tras muchas conversaciones y negociación (en la mayoría de las ocasiones cargadas de buena voluntad) por compañeros /as abogados/as.

Pero después la vida continúa, y el día a día tras el divorcio necesita de mucho más que de un documento.

Desde mi punto de vista, llegamos a muchos acuerdos por agotamiento, pero SER “EX” CUANDO EXISTEN HIJOS EN COMÚN NO TIENE FECHA DE CADUCIDAD.

Con lo cual, es muy probable que después de un tiempo tras la sentencia (6 meses, 2 años, 5 años…) la sentencia no sea más que un documento que no refleja las necesidades familiares. Y es que la situación familiar tras la ruptura no es una foto fija que pueda resolverse definitivamente en una sentencia.

Por ello es tan importante conocer “todas las herramientas” para afrontar un divorcio con hijos.

En fin, la segunda “verdad incómoda” ya la compartiré próximamente…

¿Qué opináis?

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