QUIERO LA CUSTODIA COMPARTIDA DE MIS HIJOS

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¿Por qué en muchas ocasiones escuchar esto de nuestra ex pareja marca el inicio de una guerra sin cuartel?
¿Cuando decimos que lo hacemos por el bien de nuestros hijos coincide siempre con lo que ellos esperan y necesitan de nosotros?

Antes de empezar quiero ser muy honesta contigo, en este post no encontrarás una defensa a ultranza de la guardia y custodia compartida, tampoco afirmaré que la custodia exclusiva es la mejor solución para tus hijos (no deseo hacerte perder el tiempo si has abierto este post con esta intención…).

El motivo es porque no me pronunciaré al respecto se debe a que NO CREO EN PATRONES PARA TRABAJAR CON PERSONAS. Mucho menos si lo que está en juego es poder ayudar a unos padres a encontrar la forma de divorciarse entre sí pero no de sus hijos.

No te negaré que la legislación española y las respuestas judiciales a situaciones de ruptura de pareja es manifiestamente mejorable (seguramente escriba algún post sobre esto más adelante). Seguramente conozcas casos de rupturas de pareja con hijos en los que percibas que judicialmente no se ha resuelto de una manera justa.

Pero, por otro lado, no deja de asombrarme la contundencia con la que a diario escucho posicionamientos a favor o en contra de la guardia y custodia compartida. Como si todas las rupturas pudieran encuadrarse en un único tipo de familia, de madre, de padre, de circunstancias laborales, económicas, ambientales y, sobre todo, con un único niño/a con edades, hábitos y necesidades homogéneas.

¿DE QUÉ VA ESTE POST?

Voy a compartir contigo algo que creo que puede ser muy útil para afrontar una ruptura de pareja, para que cuando pasen los años, puedas recordar cómo transcurrió todo sin sentirte avergonzado. Sin sentir que ambos dejasteis demasiado por el camino.
Y fundamentalmente, porque estoy convencida de que lo que hoy comparto contigo representa UNA OPORTUNIDAD PARA LA ESTABILIDAD DE TUS HIJOS.

 

EL CASO DE ELENA Y DAVID

Déjame que te cuente un caso que quizás ya te recuerde a otros muchos…

pareja-custodia-separacionElena y David llevaban juntos más de 12 años y habían llegado a ese punto en el que los dos tenían claro que lo mejor era divorciarse. Lo habían pasado muy mal los meses anteriores, nunca pensaron que acabarían así pero tenían claro que continuar juntos sólo empeoraba la situación.

Empezaron con la intención de acudir a un mismo abogado y que el proceso fuera rápido y amistoso. Por encima de todo, querían proteger a sus hijos María y Gonzalo (10 y 7 años).

No querían que su divorcio fuera la “historia interminable” que ya habían visto en otra pareja amiga de ambos.

Pero a pesar de sus sinceros propósitos, Elena y David 15 meses después, están esperando la sentencia de un divorcio “nada amistoso” que se les ha hecho eterno.

Desde hace 7 meses no se dirigen la palabra (justo después de las declaraciones que en juicio hicieron uno sobre el otro).

Su único medio de comunicación son escuetos mensajes de whatsapp para decirse lo estrictamente necesario en relación a sus hijos.

Sus abogados les han dicho que la sentencia no debe de tardar. Cada uno confía en que el juzgado le reconozca lo que está convencido de que es lo mejor para sus hijos:

ELENA HA PEDIDO LA GUARDIA Y CUSTODIA EXCLUSIVA PARA ELLA Y QUE DAVID PUEDA VER A LOS NIÑOS LOS FINES DE SEMANA ALTERNOS Y UNA TARDE EN SEMANA.

(Siente que los niños están mejor con ella, no quiere hacer desaparecer David de sus vidas pero cree que la guardia y custodia compartida desestabilizará a sus hijos porque necesitan estar en su casa y nadie mejor que ella para cuidarlos).

DAVID HA SOLICITADO LA GUARDIA Y CUSTODIA COMPARTIDA.

(No entiende por qué el hecho de divorciarse implica alejarse de sus hijos. Se siente desplazado. Desea seguir siendo padre, educar y estar presente en la vida cotidiana de Gonzalo y María. No cree que un régimen de visitas propuesto por Elena le permita serlo).

resultado-sentencia-custodiaEL RESULTADO DE LA SENTENCIA…
CREO SINCERAMENTE QUE A SUS HIJOS, MARÍA Y GONZALO LES DA IGUAL.

Porque ellos no entienden de sentencias, lo que sí perciben a diario es:

  • La tensión y reproche constante.
  • Que cualquier decisión con respecto a ellos se convierte en motivo de discusión entre sus padres y se sienten culpables por ello.
  • Que sus padres ya no coinciden en sus partidos de futbol ni en las actividades de su cole. Una vez tan sólo coincidieron en la fiesta de fin de curso en el cole de María y ni se saludaron…
  • Que nadie les explicó que se iban a separar. María (acaba de cumplir 11 años) sabe que no va a pasar, pero su hermano Gonzalo todavía confía en que pronto los cuatro volverán a vivir juntos.

Y es que David y Elena están tan enfrascados en su propia “guerra” que no se dan cuenta de que forman parte del mismo equipo, el de la educación, afecto y estabilidad de sus hijos.

LA OPORTUNIDAD QUE DAVID Y ELENA DEJARON PASAR…

Si has pasado o estás en pleno proceso de ruptura con tu pareja, no te tengo que convencer de que hay tantas cosas que afrontar y tan dolorosas que es fácil sentirte desbordado.

custodia-hijosTe ves a ti mismo hablando de cosas que nunca pesaste que fueran a estar en tu vida (divorcio, guardia y custodia, pensión de alimentos…) confías en que acabar rápidamente con todo esto te traerá la serenidad que tanto necesitas.

Pero con el tiempo descubres que NINGUNA SENTENCIA TE GARANTIZA EL FINAL DE TUS PROBLEMAS.

¿SABES POR QUÉ? Porque has recorrido una única vía, la que va desde tu casa al juzgado sin darte cuenta de que…

 

TU DIVORCIO ES UN TRIÁNGULO

Sí, has leído bien, un triángulo.

Aunque te pueda parecer ridículo me parece la forma más grafica de representarlo. Y el no tenerlo en cuenta, te seguirá trayendo muchos problemas.

Siempre he entendido la ruptura de pareja con hijos como un triángulo en el que cada lado tiene su propio recorrido que nadie puede andar por ti y en el que no encontraras atajos posibles…

Tienes que avanzar por cada uno de ellos siendo lo más honesto contigo mismo posible. Porque hacerlo protegerá lo que más te importa, tus hijos.

PRIMER LADO DE TU TRIÁNGULO:
TU PROPIO DUELO:

Cada relación es única, también la forma en la que acaba.
Independientemente de cómo y por qué se acaba tu relación, siempre te pasa emocionalmente factura.

El miedo, la tristeza o la rabia se suceden en un momento en el que se te exige estar fuerte para poder tomar decisiones que marcarán tu futuro.

Aquí no hay patrones ni recetas de otros, cada cual tiene que vivir y saber afrontar esta etapa poder cerrarla y poder continuar. (Nadie puede andar este lado por ti, ¿recuerdas?).

En ocasiones, puede serte útil acudir a un psicólogo/a especializado para poder ayudarte a avanzar sin rencor y recuperar la autoestima que se ha quedado por el camino.

Difícilmente tus hijos serán felices si su padre o su madre viven en un constante reproche hacia su ex o sienten que la tristeza se ha instalado de forma permanente en su casa.

No me atrevería a profundizar en un post sobre posibles motivos de tu divorcio.

Lo que sí puedo decirte es que como mediadora he renunciado a trabajar en casos en los que creía que no era posible avanzar si ambas partes no se daban la oportunidad de parar y evitar esa acción- reacción que no hacía más que enquistar el conflicto.

Es importante que te concedas tu tiempo para ver cómo estás viviendo tu ruptura, cómo estás gestionando tus propias emociones y cómo éstas están condicionando tu comportamiento.
Si no lo haces, corres el riesgo de lanzarte a proponer o imponer soluciones de las que luego podrías arrepentirte ya que no has logrado la serenidad que la situación requiere.

  • Tal y como estás actuando ahora mismo ¿Te estás ayudando a avanzar y pasar página?
  • ¿Eres la mejor versión de ti mismo que necesitan tus hijos?

 

SEGUNDO LADO DE TU TRIÁNGULO:
FORMALIZAR LA RUPTURA.

Esta parte nos la sabemos todos. Es el lado que representa al momento en el que decides divorciarte y consultas con un abogado/a.

Es aquí cuando con la ayuda de un buen profesional, intentas concretar todas aquellas cuestiones que incorpora cualquier sentencia de divorcio:

  • Económicas: hipoteca, cómo se contribuirán a los gastos familiares, quién se queda con qué, etc.
  • Hijos: con quién y dónde vivirán, durante cuánto tiempo, cómo se sufragarán los gastos de lo que ellos necesitan.

Tus hijos no saben de juzgados pero sí captan la tensión con la que estáis afrontando todo este proceso.

Tienen muy claro que hay cosas que hay que hacerlas porque “lo ha dicho el juez”.

Quizás ahora no seas consciente de ello, pero debes también tener muy claro que ellos perciben claramente quién se siente perdedor en todo esto y quién ha ganado.

¿Realmente representa todo esto “el interés de tus hijos”? (Quizás habría que preguntarle a ellos más a menudo, suelen hablar mucho más claro que nosotros…)

“Hay algo que te ayudará en el recorrido por este lado, no avances, no tomes decisiones hasta que no hayas avanzado por el lado anterior (tu propio duelo).

De lo contrario, el conflicto entre vosotros irá en aumento…”

Busca un buen abogado/a pero no le pidas que sea tu psicólogo/a ni esperes que el juzgado resuelva vuestros problemas de comunicación.

 

TERCER LADO DE TU TRIÁNGULO:
¿QUÉ NECESITAN TUS HIJOS?

Es el lado de nuestro triángulo más olvidado (también por nuestros amigos Elena y David).

En la mayor parte de los divorcios “eternos” los padres se dejan todas sus energías en “ganar” la modalidad de custodia que creen mejor (guardia y custodia compartida o en exclusiva para uno de ellos).

Por el camino su relación queda tan “tocada” que se olvidan que lo que REALMENTE TUS HIJOS NECESITAN ES:

  • Que sus padres separen su situación de pareja de su relación como padres.
  • Que se esmeren en acordar pautas educativas comunes.
  • Que se COMUNIQUEN, sin que ello suponga una “misión imposible” encontrando la forma de evitar que su divorcio sea sinónimo de conflicto constante.
  • Que no olviden el impacto que sobre ellos tendrán QUÉ DECIDEN Y CÓMO LO DECIDEN.

Como mediadora veo a diario las consecuencias de afrontar la ruptura de pareja recorriendo únicamente el segundo lado de nuestro triángulo, el que va desde tu casa al juzgado.

Ello explica en gran medida por qué el divorcio lejos de proporcionarte una solución es el inicio de “una guerra sin cuartel”.

Y es que por muy profesional y conciliador que sea tu abogado/a (doy fe de que los hay muy buenos/as) te has dejado dos lados de tu triángulo sin recorrer: tu propia serenidad y el bienestar de tus hijos.

Y es que cuando te centras verdaderamente en lo que necesitan tus hijos no hay sitio para las estrategias ni necesitas probar lo que dices.

Únicamente debéis de centraros en el día a día de tus hijos y ver cómo ambos podréis seguir atendiéndolo y disfrutándolo.

Lo que te cuento no es ciencia ficción, se llama plan de parentalidad (ya reconocido en Cataluña como requisito para interponer la demanda de divorcio http://www.abogae.com/plan-de-parentalidad) y te aseguro que funciona.

 

 

¿VAS A ESPERAR A QUE LO EXIGA UNA LEY PARA DARLE ESTA OPORTUNIDAD DE SEGURIDAD Y ESTABILIDAD A TUS HIJOS?
Y es que cuando David y Elena se intercambiaban mensaje de whatsapp reprochando que se ha retrasado 45 minutos tarde para entregar a los niños, se reclaman 50% de la factura del material escolar, se reprochan traen la ropa sucia del fin de semanas o que los deberes están sin hacer (y un laaaaargo etcétera) el interés de María y Gonzalo ha quedado muy lejos…

El diseñar conjuntamente un plan de parentalidad les podría haber evitado muchos dolores de cabeza.

¿Y TÚ? ¿HAS ANDADO TU PROPIO TRIÁNGULO?

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Tanto si estás divorciado, en pleno proceso judicial o planteándote tu separación, te invito a que lo tengas muy en cuenta.

Te propongo este ejercicio, valora cada lado de este triángulo de forma independiente.

Puedes utilizar una escala del 1 al 10 para saber en qué punto estás en cada uno de ellos así sabrás qué estás dejando sin resolver.

  1. PRIMER LADO: TU PROPIO DUELO
  2. SEGUNDO LADO: TU PROCESO JUDICIAL.
  3. TERCER LADO: ¿PLAN DE PARENTALIDAD?.

Te ayudará a saber en qué debes de esforzarte.

Me encantará saber tu opinión sobre este post, puedes dejar tu comentario.

En mi siguiente post te contaré un poco más en qué consiste este plan de parentalidad.

Gracias por tu tiempo
Maribel.

 

 

 

13 pensamientos en “QUIERO LA CUSTODIA COMPARTIDA DE MIS HIJOS

  1. Lola

    Maribel, tu post me parece magnífico.
    Pienso que la mayoría de las veces, en casos como el que refieres, lo que están funcionando son los “egos” de los progenitores, más que el bienestar de los hijos e hijas.
    No me gustaría ser “justiciera”, ni frívola ante situaciones tan difíciles por las que tienen que pasar estas parejas.
    No obstante, y partiendo del reconocimiento que hago ante personas valientes, nada conformistas capaces de dar un paso adelante en su búsqueda por una mejor evolución personal; creo que, como tú bien dices en tu post, deben no perder de vista el fin máximo a proteger en todo el proceso, que son “los hijos e hijas.
    Incluso en el caso de que los tres vértices del triángulo los situemos al mismo nivel, ( que personalmente no sitúo) se debe actuar en consecuencia sin dañar a ese lado del triángulo que representan los hijos y que, no olvidemos, los trajimos sin pedirles permiso.
    Tu post, hace una reflexión profunda y necesaria, sobre todo, teniendo en cuenta que eres una profesional del ámbito que nos ocupa.
    Enhorabuena por ser valiente y plantear la “cruda realidad” y no “lo políticamente coirrecto”…a lo que la sociedad está tan acostumbrada (por desgracia)

    Responder
    1. maribel montero

      Muchas gracias, por tu comentario, Lola.
      ME ha encantado tu reflexión.
      Es verdad que en momentos así a veces cuesta no perder de vista lo importante. Parar y tomar un poco de perspectiva ante nuestra ruptura, puede ayudar a ver qué lado necesita de mayor atención por nuestra parte.
      Un abrazo

  2. Pablo Tornero

    Gran Post Maribel!
    Sea preceptivo o no, creo que en las situaciones de divorcio es muy importante abrir el campo visual de los dos implicados y que su mirada se fije en cómo van a actuar con sus hijos tanto en esos momentos como en el futuro.
    Marcar unas pautas que permitan tomar las decisiones posteriores, sería un gran acierto, así se evitarán (en la medida de lo posible) buena parte de las discusiones.
    Además permitirá, en esa situación tan delicada, poder fijar los ojos de los padres en el desarrollo personal, cuidado y atención de sus hijos y que se planteen la necesidad de estar coordinados en lo que a ello atañe.
    A mi juicio una visión muy certera de las situaciones de separaciones de padres con hijos, cosa que no me sorprende, porque eres una gran profesional.
    Enhorabuena

    Responder
  3. andres hermoso

    hola maribel, lo he leído, es una perfecta descripción de la realida, que se sule centrar en el segundo lado del triángulo, voy a intentar entar al link de plan de parentaliodad catalán para ver algo más, tal vez tengamos oportunidad de comentarlo. hasta luego.

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  4. Javier Alés

    Maribel, como siempre acertadisimo. No obstante hoy en día tambien es muy importante jugar con las palabras… y siempre el concepto “custodia” no ha sido entendido ni por los clientes ni por los profesionales. Que te parecería llamarlo “atención a los hijos”?. Un beso y enhorabuena por tu blog

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  5. Maribel Montero Autor

    Gracias compañeros por vuestros comentarios, de los que siempre aprendo y tomo buen nota pero en esta ocasión además reconozco que me “llegan” muy especialmente.
    Que vengan de profesionales de la abogacía como Pablo y Andrés (conozco muy bien su profesionalidad y hosnestidad) demuestra que es posible explorar nuevas vías de resolución de conflictos que complementan el trabajo de otros profesionales.
    un abrazo enorme.

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  6. Maribel Montero Autor

    Gracias, Javier.
    Para quien no lo conozca, os diré que se trata de un mediador sevillano con mayúsculas del cual he aprendido mucho y sigo haciéndolo.
    Tomo buena nota de tus palabras, maestro, y por supuesto comparto tu visión de que el término” custodia” tiene una carga emocional que dificulta avanzar. Sin duda sustituirla por “atención a los hijos” es una buena alternativa.
    un abrazo muy fuerte.

    Responder
  7. Josefa Martos Puñal

    El artículo me parece fabuloso.Estoy totalmente de acuerdo contigo.No sé si mi opinión te será de utilidad,ya que opinan verdaderos profesionales,pero yo pienso que en una separación los que más sufren realmente son los hijos,en segundo lugar,la pareja y por último la familia en general.No sé si estarás de acuerdo.Un beso.

    Responder
    1. Maribel Montero Autor

      Gracias Josefa por tu comentario.
      Tu comentario no sólo es de utilidad sino que me ayuda a conocer otras formar de ver estas situaciones y te agradezco que le dediques tu tiempo para leerlo.
      No dudes en compartir tu opinión, es verdad que he tenido la suerte de que también han aportado compañeros que profesionalmente conocen muy bien estos temas pero creo que la solución para afrontar de una manera más eficaz estos conflictos depende todos y tu opinión merece toda mi atención.
      un abrazo.
      Maribel

  8. Juan Manuel Galdón

    Muy acertado tu post Maribel, y muy bien enfocado. Lo que más me gusta de las personas positivas es su capacidad de aporte de soluciones, y tú lo haces en este caso de forma muy original. Me ha encantado el método del triángulo y te animo a que desarrolles cada uno de sus lados, creo que tienes mucho que decir al respecto.
    Mis apuntes desde la Inteligencia Emocional:

    Lado 1.- Tu propio duelo:
    Hablas del miedo, al que hay que darle la bienvenida ya que negarlo es un error. Luego habrá que determinar de qué tipo es y analizarlo. No se nos olvide que todas las emociones son positivas, lo único que las diferencia es si las sentimos de forma placentera o no.
    Como bien dices, el niño que vive junto a adultos que muestran continuo reproche (que deriva en resentimiento) y tristeza (que deriva en resignación), acaba traumatizado y aprenderá a frustrarse.
    En este caso la persona debe centrarse en tres dimensiones humanas:
    a) PIENSO: ¿Cómo pienso?
    b) SIENTO: ¿Cómo siento?¿Cómo se manejan mis emociones y sentimientos?
    c) ACTUO: ¿Cómo estoy actuando?
    ¿Qué orden es el que sigue cada uno?
    A aquellos que reconocen haber sentido en algún momento que su vida se venía abajo, les doy mi enhorabuena porque es una señal inequívoca de que están vivos. Por el contrario, los que no se permiten admitir conectar con su fracaso, siento comunicarles que están enfermos y solo podrán curarse atreviéndose a afrontar esos miedos y comenzar por analizar de forma totalmente aséptica donde estuvo el origen de ese CRACK!!.

    Lado 2.- Formalizar la ruptura
    En esta fase cabe preguntarse: ¿Dónde nos duele cuando estamos en esta situación?. Pensemos que el dolor lo siento yo, me enfado, me enfurezco, me entristezco, etc… pero el problema, el dolor, está en mí porque no ACEPTO nada.
    Si las cosas no son como nosotros queremos, no las acogemos, en cambio las rechazamos y salimos de nuestra esencia.
    ¿Cómo se hace, entonces, para fracasar en estas situaciones? Queriendo cambiar la forma de pensar de los demás. No acepto a las personas. ¿Por qué querría una persona querer cambiar a otra? ¿Cuál sería la razón? Porque no la acepta como es. No hay ninguna otra razón. Aquí no se trata de que las personas hagan algo bueno o malo; se trata es de que yo no acepto el comportamiento de otro.
    No tengo que culpar a nadie por las decisiones que yo tomo…
    Son decisiones mías que yo no asumo, no estoy aceptando que yo tomé la decisión de confiar en el otro. Y todas esas fueron decisiones mías y no las asumo, además estoy culpando al otro y además sufro.
    ¿Qué sería sabio en este caso? Aceptar que si quiero comprensión he de DAR comprensión. Así, acepto que hay una experiencia valiosa para que la próxima vez yo tome mejores decisiones… Ahí estaría la persona aceptando, se acabó el sufrimiento, se acabó el conflicto.

    Lado 3.- ¿Qué necesitan tus hijos?
    Desarrollar la Empatía nunca fue tan necesario, especialmente en casos como el que expones, en el que los hijos son aún niños.
    Un niño es un proyecto a largo plazo de adulto y no pensar así es un auténtico error, es decir, no podemos utilizar métodos y sistemas de adultos, su neocortex no para de madurar hasta los 20 años. Por ello, a los niños hay que entrarles desde claves emocionales y nunca desde lo racional.
    Hay que contar con ellos. A los niños siempre hay que darle dos opciones con el objeto de que él decida y se responsabilice de esa decisión. Aunque hay que ponerle un límite, se trata de un entrenamiento, y este límite constituye una demostración de cariño. Siempre he sido contrario a salir corriendo a ponerlo de pie cada vez que se cae.

    Espero con impaciencia tu siguiente post.

    Responder
    1. Maribel Montero Autor

      Cómo he aprendido de tu comentario, Juan Manuel.
      Sin duda la inteligencia emocional tiene mucho que aportar en la gestión de estas situaciones y tú eres todo un experto en la materia.
      Tomo buena nota de tu aportación y te agradezco cómo has ido analizando cada uno de los lados de este triángulo.
      Mil gracias y hasta pronto.
      un abrazo, Maribel

  9. alfonso

    Aquellas parejas que son capaces de reprocharse un gasto en sus hijos, y reclamarlo, son incapaces de entender este post. Si por el contrario se ajustan al modelo expresado en el articulo no les hace falta leerlo. Todo esto se queda en un deseo y falta de añadir la complejidad de la multitud de casos y sus variables. Es una buena propuesta de intenciones. Gracias por soñar un mundo mejor.

    Responder
    1. maribel montero

      Gracias, Alfonso, por leer este post y tu comentario.
      He pensado en lo que escribes en él y si en algún momento transmite este artículo falta de complejidad lo lamento de veras porque es justo lo contrario de lo que me propuse cuando pensé escribirlo.
      Es por ello que comento al principio que “no creo en patrones para trabajar con personas” porque entiendo que cada cada pareja, cada persona tiene su propio bagaje.
      Mi intención es la de compartir que existen otras formas de gestionar una ruptura con hijos, a pesar de que casi de forma automática se inicia la vía judicial. Coincido contigo en que, lamentablemente, hay ex parejas a las que bien a ambos o a uno de ellos, este post no les aportará nada.

      Pero también me gustaría aportar que hay otros muchos tipos de parejas (además de las que comentas de las ya conocen el modelo de este post y los que se pierden en reproches) y que, además no existe una línea divisoria que las separa de forma irreversible, sino que una misma pareja puede verse reflejada en las dos situaciones según el momento en el que se crucen por nuestro camino. Es decir, pueden acabar en un proceso de mediación dos años después de haberse divorciado en un proceso nada amistoso ( por multitud de motivos).
      Precisamente es una pareja concreta la que inspiró este post y con la cual trabajé en mediación.
      Y es que también es posible que una ex pareja tenga claro a lo que no le gustaría llegar tras su divorcio pero por el camino pasan tantas cosas que acaban por convertir su ruptura en justo eso.
      La pareja de la que te hablo supieron parar y reconducir a tiempo. No fue nada “zen”, hubo sesiones duras y el proceso requirió lo mejor de los tres (ellos y yo) pero encontraron la forma de no conformarse con vivir en un conflicto permamente.
      Gracias nuevamente por tu comentario.
      Hasta pronto.
      Maribel.

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